Saturday, April 28, 2007

pobre el que no cambia de mirada

FORO
Tienen en sus respectivas web de contenidos del curso, un documento del profesor Bernardo Kliksberg acerca de las causas de la pobreza en America Latina.
El propone que entre las razones más profundas, están clavas 10 falacias acerca de los problemas sociales latinoamericanos. Son 10 ideas fuerza que están arraigadas en muchas culturas de nuestro continente, sin embargo son FALSAS. Se trata de interpretaciones de la realidad que nos mantienen atados a la pobreza, que nos desvían de los verdaderos problemas sociales y dificultan nuestro camino hacia un desarrollo humano sustentable y equitativo.
La proposición de este foro es comentar esas falacias y pensar que otras ideas erradas y malas definiciones o estigmas, están presentes en la cultura y en las políticas sociales de hoy.

16 comments:

Anonymous said...

La pobreza es cotidiana, la vemos en cada momento en algunos lugares se concentra y aparece a simple vista, pero en la mayoría de los casos parece concentrarse en sitios “escondidos”. Una especie de táctica que parece responder a la tradicional lógica de ocultar lo “feo”. Desde niños sabemos que existe, de hecho hemos crecido con ella cambiando y desarrollándonos nosotros mismo, sin embargo ella parece quieta, inmóvil frente al constante dinamismo de nuestro mundo supuestamente desarrollado y moderno.
Pienso que una de las falacias que se encuentra más enraizada en el inconsciente colectivo es la PACIENCIA, una especie de actitud pasiva frente a una realidad que está al frente de nuestros ojos. Este modo de actuar ante un problema que ha estado siempre presente en la historia humana es conformista y mediocre, y lamentablemente caracteriza a “toda la sociedad” no sólo a gobiernos.
El constante crecimiento económico del que en reiteradas oportunidades hacemos alarde como chilenos no es consecuente con un desarrollo humano propiamente tal. La lógica del derrame en la cual la reactivación económica derrama hacia los más desfavorecidos es completamente falsa. Es hora de plantearnos un desarrollo equitativo para todos y no sólo para algunos. Si bien las soluciones más drásticas y que podrían dar mayores resultados parten por políticas públicas y por la democracia por esencia, hay ciertas cosas que podemos cambiar nosotros mismos, ciertos detalles y formas de actuar que marcan una diferencia.
La frase cliché de que no se saca nada con sacar a los adultos de la pobreza sino que hay que tomar medidas sólo hacia la población infantil, da cuenta del poco compromiso que tenemos hacia nosotros mismos. Incluso, el discurso muchas veces asumido por la clase política de atacar la pobreza sacando a los niños de ella no es verdadero, ya que ni siquiera somos capaces de eso. Los índices dan prueba de esto: “En América Latina la mayoría de los pobres son niños y la mayoría de los niños son pobres”.
Sin duda, en la pobreza la paciencia es nociva y sólo hace que se incremente con resultados tan negativos que muchas veces son irreversibles. La actitud pasiva y de hacer como si la pobreza no existiese hace que el circulo vicioso no termine y se repita cada día más.

Andrea Leiva A.
UDP

Anonymous said...

Es bueno tener presente que la pobreza no es sólo la falta de bienes materiales. Tal como se ha mencionado en clases anteriores, posee un carácter multidimensional que le otorga una gran cantidad de matices y significaciones. Digo esto porque al leer el texto “Las diez falacias sobre los problemas sociales de América Latina”, me hizo eco la premisa anterior. Quisiera destacar la importancia que, a mi parecer, involucra la falacia número dos. Es impactante enterarse de que más del 57% de los niños menores de cinco años en América Latina están en situación de pobreza. Si bien, en el texto remarcan la falta de educación por parte de los padres, la posible desnutrición durante el embarazo de la madre y el carácter monoparental de la familia, me parece aún más grave las carencias afectivas y emocionales que un niño de esa edad pueda padecer. Según mi criterio, gran parte de los problemas en una persona, se desarrollan en los primeros años de vida y tiene directa relación con el “mundo afectivo” que lo rodea. Con esto, no estoy diciendo que una familia en situación de pobreza no sea capaz de entregar afectos, por el contrario. Más bien, me refiero a las carencias relacionadas con lo estímulos tempranos, motivaciones personales, capacidad lúdica y por sobre todo, la sensación de seguridad y protección. Me detengo en esto último porque la inestabilidad económica desencadena una serie de inseguridades que se prolongan en el tiempo, afectando tanto el área emocional como la cultural. Quizás, para mi es un tema importante porque tengo influencias directas sobre la formación de niños en ese rango etareo. Es quizás por esa razón que considero que la falacia número dos merece una reflexión de mi parte, a modo de evitar esa “paciencia” que hace más daño del que parece.
La falacia número ocho, se relaciona bastante con la recién mencionada. Pero antes, sostener que la desigualdad es un hecho propio y natural, casi inevitable en la sociedad actual, merece más que un simple comentario y sólo me voy a referir a esa falacia como un tumor maligno y obstaculizador para el progreso del pensamiento moderno (falacia número cuatro). Respecto de la octava falacia, es importante mencionar que la participación dentro de una comunidad siempre será beneficiosa en su proceso de crecimiento, independiente el nivel socioeconómico. Entonces, ¿Qué hace pensar que las comunidades más pobres de la región no debieran tener “voz ni voto”?. Tal como lo menciona el texto, la indecisión sobre dar mayor cabida (y participación) a las comunidades más pobres, desarrolla una relación vertical de orden y obediencia, de pasividad frente al mandato…de descontento y frustración. Nuevamente recordar que la pobreza también se ve reflejada en la imposibilidad de desarrollar las capacidades personales, ya sea a través de la participación activa, proposición de ideas o cooperando para logran una meta.

Claudia Parada E.
UDP

Anonymous said...

Creo que el texto sobre las falacias resume muy bien el pensamiento colectivo sobre la pobreza. Aunque sabe que es un problema grave, no hace nada al respecto. Tiene una posición ajena al tema y creen que todo se centra en la falta de bienes materiales. No ven que la pobreza va más allá de tener dinero para las necesidades básicas. Ese punto es el esencial para tratar de cambiar la mentalidad que tienen las personas acerca de la pobreza. Como hemos visto en clase, este es un problema multidimensional que puede solucionarse por distintas áreas. No sólo con el poder adquisitivo de la población.
A mi juicio, la falacia de la paciencia es uno de los factores para mí relevantes para comentar. Estamos acostumbrados a delegar las cosas, a no tomar el peso que tiene, sin importar las consecuencias de eso. Si bien existen políticas públicas, éstas no son lo suficientemente eficiente y no lograr solucionar el problema de raíz. Por otro lado, no hay que esperar que el estado solamente se haga cargo sino que cada uno de nosotros tendría que ayudar a cambiar este problema de una y otra manera. De lo contrario seguiríamos un círculo vicioso sin salida esperando que cambien las cosas por arte de magia.

Rocío Aguilar
UDP.

Anonymous said...

Abordar la pobreza con criterio técnico-científico conlleva un problema de origen: el modelo a ocupar. Las cifras y datos cobran distintos significados a distintos modelos. Pero cuando el modelo es poco representativo de la realidad objetiva, esas cifras y datos estadísticos se vuelven meras distorsiones. Es de vital importancia el parámetro con que se mide la condición de pobreza. Al parecer, a la hora de discutir cifras, impera el factor económico o el acceso a servicios básicos; pero en la realidad, hay muchos otros parámetros que determinan una condición de pobreza. Esta distorsión es la que hace que la cifra sea más baja de lo real.
De todas las ideas expuestas en el texto, las más importantes a mi parecer, tienen que ver con la aplicación de un modelo económico, su repercusión y la participación del Estado. O sea, la Pobreza como consecuencia de la aplicación de un modelo económico-social histórico que ha ido mutando en el tiempo, pero siempre en beneficio de un porcentaje menor de la sociedad. Y que se refuerza a partir de una estructura teórica y administrativa con manejo de medios comunicacionales.
El mantener el sistema productivo andando junto con el enriquecimiento de unos pocos genera un costo social que paga el Estado (que finalmente somos todos nosotros). En ese contexto, los que generan ese costo debieran contribuir con más impuestos para que junto con las políticas sociales se puedan realizar acciones que vayan en beneficio de los más excluidos.
Además, en un sistema donde el mercado es el regulador natural, debiera existir una presencia más importante del Estado que es el único garante de nuestros derechos. Un equilibrio entre libre empresa y participación del Estado: algo más parecido a una Economía Social de Mercado. Contrario a lo que nos ha llevado la economía liberal.
Algunos países así lo entendieron en décadas pasadas y adoptaron un sistema de Economía Mixta. En efecto, al contemplar algunos de los modelos europeos del tipo Estado-Benefactor, en países con mayor nivel de calidad de vida como Suecia y Dinamarca, donde existe un fuerte impulso a las políticas sociales, pero donde también la sociedad paga los impuestos necesarios, se puede ver como todo redunda en un mayor desarrollo social conducente al bienestar común con un sistema educativo y de salud públicos que superan con creces el nuestro (aunque actualmente estos países experimenten un giro hacia la economía con ribetes liberales consecuencia de sus gobiernos de derecha).
Por último, en un modelo que ha demostrado no querer terminar con la pobreza; y que por el contrario, aumenta la concentración del capital, se requiere de algo más que el aumento de la inversión y el crecimiento económico: voluntad.

Yeniffer Rojas
UDP

Anonymous said...

La pobreza es un tema que se debe trabajar en conjunto. Nadie quiere estar en un estado de pobreza, sentirse marginado ni poder ser excluido de la participación ciudadana. Por lo mismo, cada uno de los individuos de esta gran sociedad deben, a mi parecer, hacer un cambio en su pensamiento y en su actuar, para ayudar a superar la pobreza. No sacamos nada dando ayuda monetaria cuando nos piden en las calles, o cuando “nos sobra” ropa en nuestras casas regalarlas a los que no tienen. Necesitamos un compromiso real, donde no regalemos, si no que DEMOS oportunidades a los que no las tienen. ¿Qué sacamos jactándonos que somos un país moderno y desarrollado si los índices indican que América Latina es el continente con más desigualdad? Crecemos, sin duda, pero de una forma completamente inequitativa. Hay más de cinco inequidades, pero a mi parecer, la fundamental y la base de la pobreza es la desigualdad educativa. Sin educación, los individuos tienen ínfimas opciones de poder surgir, pues no tienen las herramientas básicas, que les den confianza para salir adelante y superar la pobreza. Producto de esta misma, hay una enorme deserción en la escolaridad, puesto que los niños deben abandonar los estudios para trabajar y poder tener algún acceso económico. Cada día existen menos posibilidades que los estratos más pobres terminen sus estudios. ¿Y si no estudian, cómo pretendemos que consigan trabajos y sueldos dignos para poder vivir? Es un círculo sin fin, que va en ascenso cada día más. Por eso, creo que dando oportunidades y fomentando la educación,
la pobreza podrá ir de a poco surgiendo hacia una prosperidad. La desigualdad no desaparece sola, sino que todo lo contrario: debemos cambiar nuestra mentalidad y comenzar a dar oportunidades a los que la necesiten para, de a poco, ir superando en conjunto la pobreza en nuestro país, en América Latina y en el mundo. Un mundo sin pobreza es posible…
Francisca Hernández S
UDP

Anonymous said...

Es verdad que el tema de la pobreza siempre ha estado en la agenda y también estoy de acuerdo lo que habla la primera falacia. Hoy en todo el mundo se niega o minimiza. Nuestro país es un ejemplo, ya que existe un alto porcentaje que vive en situación de pobreza o extrema pobreza y el gobierno gobierno dice que de a poco se va a solucionar e incluso publican en titulares que los porcentajes de pobreza han disminuido. A lo mejor es cierto, pero el campo utilizado para realizar la encuesta ¿Es realmente representativa?. Lamentablemente estamos sometidos en un mundo donde los distintos gobiernos prefieren destacar sus buenas obras, lo peor, es que son capacez de tapar cualquier cosa y dar a conocer sólo las buenas obras. Vivimos en una hipocresía constate que no le tomamos el peso a las cosas y la pobreza es un tema mayor, más cuando se niega o trata de minimizar la realidad


valeska Holtheuer
udp

Anonymous said...

Un texto interesante que nos ayuda a contextualizar mejor la situación en América Latina, más allá de lo hablado en clases.
Concuerdo con mis compañeras (han comentado puras mujeres hasta ahora)que la paciencia que se ha tenido es una vergüenza, que si nos basamos solo en aspectos técnicos, es poco lo que se puede avanzar, porque nosotros no vivimos de forma. técnica. Y que hay que poner atención en los niños, básicamente porque después vamos a depender de lo que ellos puedan lograr, sin dejar de lado al resto, claramente.
Pero lo que más me llamó la atención es el tema de la desigualdad. Ya es sabido que América Latina es una de las regiones más desiguales. El ingreso y la educación, son los factores más hablados y hay una cifra en el txt, de la CEPAL, que dice que el 3% tiene más de 15 años de escolaridad el 20% entre 9 y 12 años y el 77% de 5,5 a 7,3. Lo que nos ubica dentro del lado bueno/malo (depende) de la desigualdad. Gracias al esfuerzo de nuestros padres estamos en ese lado de la balanza y yo creo que no le hemos tomado el peso a esto. La desigualdad se mira como algo lejano, cuando en verdad estamos ahí.
Un aspecto que no sale en las falacias, es la influencia de los medios en este problema. Dentro de las preguntas que me hice fue (y puede que esté estereotipando) cuánto se puede ayudar si la mayoría de las personas que llegan a leer los diarios, no van entender muy bien lo que estemos planteando y al mismo tiempo, cómo sabemos si lo que decimos sirve de algo.

Daniela del Río said...

Concuerdo con muchísimos de los puntos que se han tocado antes con respecto a qué es o cómo se mide o reconoce la pobreza.
Pero, con respecto a lo que dijo la Vale, (“Nuestro país es un ejemplo, ya que existe un alto porcentaje que vive en situación de pobreza o extrema pobreza y el gobierno dice que de a poco se va a solucionar e incluso publican en titulares que los porcentajes de pobreza han disminuido.”) creo que es importante no desmerecer lo que se ha hecho en los últimos 30 o 40 años en Chile. Claramente los porcentajes han disminuido de una manera considerable. Creo que todos tenemos claro que la pobreza es un largo proceso, al ser multidimensional, como tanto se ha dicho, implica que acoge bajo ese “nombre” un montón de aspectos económicos, sociales, culturales, etc.
No creo que la erradicación de la pobreza sea cosa de poco tiempo, creo que se necesita de un largo proceso de miles de cambios, y que recién hace algún tiempo se está hablando y discutiendo, cosa que, a nosotros, como periodistas y jóvenes, nos da la herramienta para ser parte de este cambio y así, hacer la diferencia.
Nos Vemos!

Anonymous said...

Sin duda creo que una de las grandes falacias que se menciona es de la paciencia historica, y planteo entonces la misma interrogante, realmente crees que la pobreza puede esperar?, sin duda nosotros que nos estamos comprometiendo con un periodismo más social no podemos adoptar una actitud pasiva frente a estos temas y simplemente creer que los pobres han sido siempre pobres, por ende pueden aguantar un rato más. Los periodistas somos actores estratégicos en la sociedad, no sólo porque educamos e informamos, sino porque también formamos opinión y ponemos los temas de discusión en el tapete público. Hoy, la sociedad civil adquiere una importancia vital para el desarrollo de una sociedad más sustentable, participativa y democrática, razón por la cual el surgimiento del periodismo social se torna fundamental para dar a conocer hechos vergonzosos que parecen muchas veces invisibles en la agenda pública. Los periodistas comprometidos con la sociedad civil son capaces de generar noticias a partir de la correcta visualización de este tercer sector. Intentan generar una correcta integración de la sociedad, y se lleva a cabo dando a conocer, fielmente, sus planteamientos y denuncias. Todo esto para los ciudadanos reales, para la gente común y corriente. Para quienes no pueden seguir esperando.
La pobreza no puede esperar, es por eso que creo en nuestro rol para derribar esta falacia.

Unknown said...

María Paz Fernández dijo...
Desde chicos nos han enseñado que con esfuerzo personal podríamos alcanzar cualquier meta o aspiración. Y que la falta de iniciativa y la flojera no nos lleva a ningún lado. Muchos creen que si una persona en situación de pobreza se esfuerza para salir de su condición, lo logra. Hay veces que esto sucede, pero muchas otras no. Esto es debido a que la misma pobreza paraliza los anhelos de las personas; la carencia de oportunidades de trabajo, deficientes servicios de salud, bajos sueldos, incertidumbre laboral y por sobre todo los malos accesos a la educación de calidad, no contribuyen a que la gente de escasos recursos logre triunfar a través de sus propios méritos. Pues Chile junto a los otros países de Latinoamérica, conforman la región más desigual del planeta.
No hay que olvidar que nuestro país ha ido avanzando cada día en tener mayor equidad en el acceso escolar. Por primera vez casi no existen exclusiones en el sistema educativo. Sin embargo, aun así se hayan grandes deficiencias. Un tema de desigualdad que me preocupa enormemente es que las escuelas chilenas y nuestra sociedad en general, se han encargado de reproducir lo que muchos autores llaman ¨una sociedad de herederos¨. En la cual el capital económico que cada familia dispone, los apellidos o simplemente el colegio del cual saliste, son factores decisivos a la hora de regir cuán exitoso será el individuo. Sin darnos cuenta estamos generando ¨desesperanza aprendida¨, pensar que no se puede avanzar o salir de la pobreza aunque uno ponga todo el esfuerzo posible, es terrible. Aquella sociedad justa que debiera distribuir los recursos y oportunidades de acuerdo al mérito que van teniendo los hombres, definitivamente en Chile no existe. En vez de ir corrigiendo las desigualdades, las estamos reproduciendo. Un tema en el cual creo tenemos que reflexionar.

Anonymous said...

La pobreza es un tema que existe hoy y siempre ha estado presente. El tema es como lo abordamos y le damos una solución. Lo más fascilista es hacernos los tontos y pensar que son "otros" los responsables de solucionar este problema.
Este es algo global que necesita la conciencia de todos, pero esto no pasa con mucha frecuecia, tal como dice Kliksberg nos resguardamos en interpretaciones de una realidad falsa, nos portegemos con falacias y en el texto se muestran.

Nuestro país los últimos años ha vivido un auge económico que ha sio muy beneficioso para todos y es por esto que se cree que si económicamente Chile esta bien, el resto se solucionará, siempre delegamos al resto las responsabilidades que son de todos, este es un tema país que no se puede dejar de lado.
Es por lo mismo que creo esta falacia refleja muy bien lo que esta pasando en nuestra región.
Es importante partir por casa, ya tememos la base, nuestro país está funcionando económicamente, ahora es momento de trabajar en los problemas profundos que estan afectando a un alto porcentaje de nuestra nación. Las palabras y los proyectos sobran, es tiempo de ponernos en acción. Todos tenemos palabras bonitas a la hora de hablar de la pobreza, pero concretamente es muy poco lo que se hace.


Paloma Rocha R.
UDP

Anonymous said...

El texto de Bernardo Kliksberg nos recuerda las frases y sus encubiertas falacias, que todos hemos escuchado más de alguna vez. Sin contar el “combate la pobreza, mata a un pobre”, palabras fuertes, pero que dan para un sin número de interpretaciones, ya sean extremadamente crueles y desinformadas, o todo lo contrario, reflexiones críticas en torno al tema.

A pesar de que estoy de acuerdo en la mayoría de las afirmaciones del autor, debo decir que me pareció un reduccionista, ya que no mencionó con la misma fuerza todos los esfuerzos que se han hecho para mejorar el tema, dejando entrever que esa es la realidad y eso sí, no lo creo. Obvio que no estamos bien y que aún hay muchísima gente en condición de pobreza, pero creo que cada año nos damos cuenta de los enormes esfuerzos que han realizado diferentes organizaciones para combatir el tema y explicarlo a la sociedad como algo más que alguien sin casa o comida, como un fenómeno multidimensional.

Los datos son reales, por lo que no puedo decir que Bernardo Kliksberg mienta, y por su puesto que no es mi intención, sólo quiero afirmar que me hubiera gustado saber más sobre los esfuerzos.

Con respecto a las falacias en sí, creo que muchas existen, pero no tan literalmente y ese, para mí, es el principal problema. El ocultamiento de las sensaciones y reflexiones acerca del tema en los círculos de poder.

Las conversaciones en torno al presupuesto nacional y el gasto social deben estar encubiertas de muchos de estos verdaderos lastres de la sociedad (las falacias), pero no lo sabemos con certeza. El pensamiento subjetivo de cada persona sobre la pobreza me preocupa, porque es el que terminará determinando su conducta y actitud frente al fenómeno. Si las falacias que menciona Kliksberg están arraigadas en el subconsciente colectivo, el problema se agranda, ya que cambiar las percepciones es algo extremadamente difícil. El disfraz de comprensión, teniendo otros pensamientos ocultos, que son los que finalmente rigen nuestras acciones, es lejos lo más complicado a la hora de pedir colaboración mundial en un fenómeno tan complejo como la pobreza.

Pamela Castro Hernández

Anonymous said...

La pobreza, a diferencia de lo que muchos piensan, no es algo natural. Es un estado físico, social y psíquico (pues, también tiene que ver con la percepción), que es una derivación de las injusticias y corrupciones emanadas desde la clase de elite hacia las bases. ¿Qué quiero decir con esto? El supuesto derecho original, casi divino diría yo, de que algunos tienen y otros no, por una cosa de tradición, es decir, por una oligarquía que ha mantenido su poder económico desde los tiempos de la Independecia (o antes, incluso), primero como elite y después como elite-burguesía, no hace más que suponer que la pobreza sí tiene una causa. Ésta es, como si fuera un yin yan, la libertad autoritaria económica (es decir, el libre mercado) que han hecho los grupos de poder, en desmedro de otras clases, queriendo agarrar todas las ganancias, sin dejar nada para otros. Fundamentalmente, entonces, estamos en presencia de un sentimiento, a lo que en resumidas cuentas, podríamos trasladar toda esta reflexión: la avaricia.
El desencadenamiento de estos hechos, aparte de un uso de conveniencia por parte de los grupos de poder de los medios (los que están lejos de no tener culpa), a llevado, como dice del profesor Bernardo Kliksberg, a estas diez falacias sobre la pobreza en América Latina.
Si se dan cuenta, la misma estructura social globalizada, a pretendido minimizar el problema de la pobreza, convirtiéndola en una palabra política y no queriendo ver el problema de raíz que la funda. Es impresionante pensar que el PIB determina cuánto a avanzado un país por un estudio económico de números y no por una investigación social que pudieran identificar si crecemos en igualdad, o si seguimos, como han propagado los gobiernos de la Concertación en su tradición totalitaria que dejó Pinochet, ampliando las brechas económicas.
Habría que repensar, por ejemplo, cuáles son las causas de esa violencia sicológica que se apropia de la gente con menos recursos, que en muchas ocasiones desencadena actos de delincuencia. Habría que volver a pensar, también, cuál es el costo de que algunos tengan tanto y otros tan poco (¿qué pasará cuando esto no de para más?). Deberíamos darnos cuenta, por último, si el desarrollo son estas súper carreteras o, por el contrario, si es minimizar las brechas económicas, en busca de una equidad que nos pueda decir: verdaderamente, hemos avanzado.
La pobreza no sólo demuestra la gran desigualdad que existe, también nos dice, que la estructura está errada y estas falacias comentadas en el texto, son el mejor ejemplo de ello.

Anonymous said...

Aunque la situación de pobreza en nuestro país esté mejorando día a día, cabe destacar que aún existen carencias en oportunidades de trabajo, en acceso a la salud, a la educación – especialmente de buena calidad- existen bajos sueldos e incertidumbre laboral.
Estos son elementos que el gobierno debe tratar de solucionar. Sin embargo, hoy en día, se cree que con el aumento del producto bruto – es decir, con un crecimiento económico – basta para solucionar el problema de la pobreza.
Si miramos a América Latina nos vamos a dar cuenta que – gracias al sistema económico que poseen – existe una gran diferenciación entre ricos y pobres, una brecha de desigualdad y no sólo en lo referente a los ingresos, si no que también a las posibilidades.
No se debe entender por crecimiento sólo el ámbito económico, pues para lograr un país “desarrollado” se debe tomar en cuenta la globalización, las políticas sociales, la cooperación para el desarrollo, la superación de la pobreza y el desarrollo humano.
No digo que no sea importante tratar de aumentar el producto de una sociedad. Sin embargo también hay que tomar en cuenta otros elementos como la esperanza de vida, la población con acceso a servicios de salud, acceso a agua potable, a escolaridad, a instalaciones sanitarias, a electricidad, la disminución de la mortalidad infantil, etc. Elementos que no se arreglan con sólo aumentar los ingresos económicos del país. El crecimiento económico es necesario pero no basta para mejorar la calidad de vida de las personas.

Catalina Guerrero
14 / 05 / 07

Anonymous said...

A pesar de los grandes avances que se pueden apreciar en Chile con respecto a la disminución de la pobreza, todavía queda por por hacer. Sin embargo no lograremos erradicarla de raíz a menos que entendamos que la pobreza no sólo se mide por lo ingresos económicos. A pesar de que estos son fundamentales, no son los únicos. No debemos sólo preocuparnos del enriquecimiento de nuestro país, sino velar porque esas riquezas sean para todos los chilenos; que sean capaces de dsitrbuir de una maneras más equitativa dónde van los recursos. Cabe desatacar que Chile posee uno de los porcentajes más altos de distribuición inequitativa de recusos económicos, por lo tanto mientras que el sector más rico de la población se enriquece día a día, el sector en situación de pobreza agrava a la misma velocidad.

Por otro lado es preciso que tomemos cartas en el asunto de manera rápida. La paciencia no sirve en este caso. No podemos seguir esperando a que suceda un milagro. Es responsabilidad, tanto de las autoridades del gobierno, como de nosotros, ciudadanos de Chile, hacer algo al respecto. No podemos ser pasivos ante una situación que afecta a tantos de nuestros pares.

Es imprescindible que todos podamos ejercer nuestros derechos como seres humanos. Todos deberíamos poder acceder a una buena educación, salud, un techo, alimentos y a las mismas oprotunidades.

Anonymous said...

Aporto con esta idea:
Casi la mitad de las personas que habitan hoy en nuestra América Latina y en las naciones del Caribe, viven en situación de pobreza.
Eso significa que uno de cada dos de nosotros, se levanta en la mañana y no sabe cómo va a terminar la jornada; no tiene asegurado el trabajo ni la vivienda, no puede proyectar su destino ni el de su familia.
Esa persona, juntará las monedas necesarias para comer este día e intentará sobrevivir a las miles de amenazas y riesgos de la sociedad que lo rodea. Habitará en las periferias urbanas o en los campos, alejado de todas las redes de oportunidades del mundo globalizado. No será libre para desarrollar sus capacidades, no hallará espacio para decir lo que piensa ni lo que siente en la esfera pública; su voz estará acallada como consecuencia de la exclusión y la marginación social.
La estigmatización y la vulnerabilidad alargarán su enorme lista de coacciones y el aislamiento y la segregación, harán más pesado aún su caminar por el círculo de la pobreza.
Esa mitad de la realidad de nuestro continente, a la que llamamos “los pobres”, está compuesta por personas de esfuerzo y fortaleza, dignos ciudadanos de algún país y vecinos de alguna comunidad, que luchan permanentemente por alcanzar un mejor futuro para sus hijos y sus hermanos. Gente orgullosa que intenta organizarse para forjar un mañana diferente.

SE CIERRA ESTE FORO. Atentos al próximo.
Gracias por la participación y por todas las ideas interesantes que aparecieron.